
Queda poco para que se cumplan 10 años que comencé esta andadura de joansoy.com y ni por asomo me hubiera imaginado que llegaría a como está ahora… no puedo estar más satisfecho. Sin prisas, con ganas, ilusión, perseverancia… he podido afrontar muchas de las metas y objetivos que me he propuesto y, sobre todo, he ido cumpliendo mis sueños, que los considero una parte fundamental de mi nueva vida.

Y ahora te hablaré sobre mi…
Soy Joan. Nacido en el 80. Tengo una discapacidad (paraplejía: parálisis de la mitad inferior del cuerpo) a causa de un gravísimo accidente de tráfico que sufrí con una moto el domingo 15 de enero de 2012, por el cual me pronosticaron unas pocas horas de vida a raíz de provocarme una lesión medular y un traumatismo craneoencefálico grave que me hizo entrar en estado de coma… Yo iba demasiado rápido donde no debía, no fui responsable y, como podrás ver a continuación, pagué muy caras las consecuencias…


Al cabo de unas 5 semanas del accidente… un día abrí los ojos (me encontré “plenamente” consciente en ese momento…) y vi que me encontraba acostado en una habitación y no era la de mi casa… pasaron unos pocos minutos y vi cómo se acercaron a mí unas personas con bata y me explicaron que me encontraba ingresado en la habitación de un hospital… Me pusieron en conocimiento de lo que me había sucedido porque no recordaba absolutamente nada de esas semanas que estuve en coma e inconscientes, ni tampoco recordaba nada del accidente, ni a donde iba, ni porque ese día no llevaba puesta mi chaqueta de moto con la espaldera de protección, ni porque iba tan rápido donde no debía sin respetar las normas de circulación… ¡donde iría! nadie lo sabe…
Tuve la gran fortuna, la suerte, un Dios divino… porque me enteré, al cabo de un tiempo, que cerca de donde tuve el accidente se estaba celebrando una carrera popular y una de las ambulancias que se encontraba para socorrer a los participantes en el caso de que fuese necesario, recibió un aviso que se había producido un accidente cerca de donde se encontraban y fueron rápidamente a darme los primeros auxilios y trasladarme de urgencias a un hospital.
Siempre he pensado que después de esas 5 semanas y tener ese momento que considero “mágico” en el que abrí los ojos, encontrándome consciente de lo que sucedía a mi alrededor, considero que tuve la mejor oportunidad que uno puede tener, el RENACER… Desde entonces me he tomado ésta segunda y maravillosa oportunidad valorando el presente como el mejor de los regalos, que estoy compartiendo abierto a los demás, dedicando gran parte de mi tiempo a este espacio, junto con mi participación como voluntario en un centro de personas con discapacidad con vivencias, deportes y charlas en Colegios e Institutos donde transmito a los jóvenes valores, concienciación y sensibilización delante de la discapacidad… y en especial, busco en mi vida tranquilidad y entretenimiento por una de las razones que detallo a continuación…
Hace tiempo no era consciente de las consecuencias que me podían traer un cúmulo de problemas y preocupaciones que llevé a mis espaldas durante mucho tiempo y hubo un día que mi mente no pudo soportar más la presión y dijo: “Basta!!!!! hasta aquí hemos llegado…” y fue como si un punzón tocase mi corazón… algo totalmente desconocido para mi… la ansiedad… dejándome un “regalito” que me acompaña desde entonces en las útiles y necesarias emociones… (en mi página “Entre lágrimas” encontrarás detalles sobre el origen y sus consecuencias).
A medida que fui siendo consciente de lo que me había ocurrido y que no podía volver marcha atrás, uno se ha dado cuenta de las cosas fundamentales que me han sido necesarias para tratar mi salud emocional, que me ha costado mucho, muchísimo… pero al final, con el paso del tiempo, comprendiendo nuestras emociones y aprendiendo a como llevarlo, lo he aceptado y asumido, decantándome por el lado positivo de muchas cosas que tiene esta vida para poderlas disfrutar y compartir…

Y desde aquí quiero decir algo simple, claro y directo, es tan solo una palabra que puede hacer dar un paso para elegir un camino distinto al que uno lleva y de lo que se puede llegar hacer en situaciones similares a la mía, anticipándote para que no ocurran o evitar que vuelvan a ocurrir…
Si hay curiosidad en saber de lo que estoy hablando, al estar por aquí en mi espacio podrás ver las cosas que puedo hacer y cómo se las muestro al mundo, siendo algo cotidiano en mi día a día… La palabra es:

Vivir cada momento como si fuese el último. Mientras haya aire en mis pulmones, moverse, moverse, moverse… Solo vivir.

Después de todo lo vivido hasta ahora, he ido correspondiendo, de alguna manera, a tod@s los que han estado cerca mío durante estos años… y en primer lugar, uno de mis elegidos ha sido Institut Guttmann, el hospital de Neurorrehabilitación que me ha hecho sentir orgulloso y afortunado de haber estado allí en mis momentos más difíciles… Recordaré siempre lo que han hecho por mi y lo que vi hacer por los demás sus médicos, enfermería, fisioterapeutas, psicólogos, logopedas, terapeutas, asistentes, voluntarios… ¡¡transmitiendo alegría e ilusión a nuestras vidas!! Desde entonces aprovecho al máximo lo que recibo de la vida en cada minuto, cada segundo, cada instante… y son muchos los que me dicen: “Como estabas antes… y como estás ahora!!!!”.
Gran parte de mi agradecimiento es para ellos por todas las cosas que he hecho, estoy haciendo y quiero llegar a hacer… Es muy GRANDE el aprecio que les tengo y suelo compartir a menudo lo que fueron capaces de hacer por mi vida, soliendo acabar con estas palabras: “No solo me considero un afortunado… me siento privilegiado.”
Si por alguna razón, alguien de los que nombro a continuación ya no está en Institut Guttmann, que sepan que mientras yo viva, prometo que siempre os tendré a tod@s en mis recuerdos…

Sonia, Julio, Nuria, Robert… a estas personas no las conozco… pero seguro que están o han estado alguna vez trabajando en Institut Guttmann a lo largo de sus 60 años de historia, así que también las queremos tengan el nombre que tengan, tengan la edad que tengan, porque doy por sentado que, si no llego a estar en manos de todas estas maravillosas personas en los momentos más difíciles de mi vida, no hubiese llegado a disfrutar con mi nueva vida como lo llevo haciendo durante todos estos años y NO podría:










Reconozco que me puedo pasar mucho tiempo en publicar según qué cosas… incluso años… pero la verdad es que no tengo ninguna prisa, porque me ocupo, no me preocupo, me atiendo tanto emocional como físicamente… y me lo anoto prácticamente todo, de múltiples formas, así aparco mis pensamientos para intentar que no me avasallen cosas que me tensen, preocupen y responsabilicen.
Un día me dijeron que puede haber momentos que me coincidan molestias a la vez por tres razones: por esfuerzo físico, por dolores neuropáticos y por trastornos psicosomáticos… y sí, tenían razón… pero a continuación, muestro un NO delante de unas palabras por tenerlas ya asumidas, quedándome con lo bueno de las cosas, las que más importan, estando cerca de los tuyos y aprovechando las oportunidades para sentir y disfrutar de la vida…

Y para a acabar, tan solo un “pequeño” detalle… Unos pocos días antes del accidente, creé la cuenta @joansoy en la red social X (antes se llamaba Twitter) ¿Y qué hubiera pasado si no hubiese creado mi cuenta con ese nombre de usuario antes del accidente? Pues doy fe que esto que estás leyendo y todo lo que puedes ver en joansoy.com no existiría, siendo consciente que este sitio es uno de los mayores logros que he hecho en mi vida, con el gran deseo que su contenido sirva, de alguna manera, para dar ánimo y esperanza a las personas que, como yo, hayan pasado por momentos muy difíciles, miremos hacia delante, aunque el camino a veces no sea nada fácil…
En definitiva, de tan solo unas pocas horas que me pronosticaron a raíz del accidente… ya he conseguido superar las 122.640 horas… No está nada mal… ¿verdad?.
Nací, crecí y así es como soy siguiendo mi camino, apreciando mi nueva vida donde a cada uno de mis latidos ¡le doy sentido! ❤️
