No lo puedo evitar… estoy entre lágrimas
Sí, el de la imagen soy y hay razones por las que no puedo evitar las lágrimas… Me pasaron muchas cosas a la vez en poco tiempo y hubo un momento donde mi mente no pudo soportar tanta presión y se colapsó, haciéndome pasar por el lado más oscuro de las emociones y trayendo para mí un “regalito” que no olvidare…
Mi colapso fue por tres causas principales:
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- Mis lesiones. Me obsesioné especialmente con una de ellas hasta límites insospechados por querer tener un implante dentro de mi cuerpo para mejorar mi estado físico y, sobre todo para mí, anímico ya que era una cosa que deseaba con locura… pero una vez lo tuve, no fui lo suficientemente paciente…
- Mi trabajo. Era empresario y llegó un momento donde pasé por una auténtica conspiración contra mí desde todos los ámbitos imaginables… hasta el punto que me sentía investigado por todo el mundo, que me sacaban información y datos de todo lo que decía, y así poder juzgarme en el tribunal sobre mi caso e ir en contra mío, cuando yo no tenía culpa ninguna, y tener que pagar más dinero del que ya había pagado, sufrir embargos, mandarme ves a saber dónde si no cumplía la sentencia… (hacia suposiciones llevadas al extremo).
- Mi agradecimiento. Este fue el detonante, el que me hizo llegar a un momento crucial cambiando muchas cosas en mi vida, tanto en lo bueno como en lo malo, pero yo tan solo quería dar un agradecimiento…
Las dos primeras causas las he compartido de una manera muy resumida, de momento… pero la tercera, que es “Mi agradecimiento”, la detallo al máximo a continuación por ser algo que he querido publicar desde hace mucho tiempo, han pasado años de lo sucedido y mi vida desde aquel entonces ha cambiado mucho… Por fin lo cuento ahora, cumpliendo uno de los objetivos emocionales más importantes de toda mi vida…
Mi agradecimiento…
A finales de febrero de 2014 y después de haber participado en una actividad deportiva adaptada del esquí, me hizo sentir cercano y con mucho afecto de haber estado con personas con una discapacidad más severa que la mía, que me hicieron recordar cómo estaba yo de “chungo” cuando empecé la rehabilitación intensiva a causa del gravísimo accidente de tráfico que sufrí.
Pasaron unos pocos días y hubo una noche que me desperté de imprevisto, sintiéndome muy impaciente… una ilusión que tenía desde hace mucho tiempo rondando por mi cabeza, se apoderó de mi en esos momentos y pensé que nada ni nadie podía detenerme para lograr cumplir mi objetivo…
Por la mañana, cuando llegué a las sesiones de tratamiento rehabilitador de Institut Guttmann, no se me quitaba en ningún momento la ilusión de la cabeza y me pasé unos minutos cabizbajo y llorando en una sala que pude encontrar vacía… tenía que contarle a alguien lo que estaba sintiendo…. no lo podía aguantar más… y elegí a mi doctora, una de las personas que estuvo a mi lado desde el primer día que estuve ingresado en este hospital… solicité si estaba disponible y me pusieron rápidamente en contacto con ella, nos reunimos y como pude, le expresé entre lágrimas lo que sentía:
– Os quiero agradecer lo que habéis hecho por mi desde el primer día…
– Soy un afortunado, lo que habéis hecho conmigo es y será el mayor regalo de mi vida y os lo quiero agradecer…
– Estoy aquí gracias a vosotros, nunca os olvidaré, corresponderos con mi agradecimiento es lo que quiero hacer desde hace mucho tiempo…
AGRADECER, AGRADECER, AGRADECER… se lo dije un montón de veces… estaba como poseído, no me importaba nada más que eso… vaticinaba mi felicidad eterna por darles un más que merecido agradecimiento a todos los integrantes de Institut Guttmann… hicieron muchísimo por mí y yo les quería corresponder con lo que consideraba en aquellos momentos, el mejor regalo de mi vida… lo quería llevar a cabo cuando tuviera el alta médica de la rehabilitación que estaba haciendo allí a raíz de la operación de un implante para mejorar mi estado físico y sobre todo anímico, ya que era una cosa que deseaba con locura desde hacía mucho tiempo…
Después de hablar con mi doctora, que me expresó con buenas palabras que no hacía falta un agradecimiento como yo se lo hacía ver, algo muy GRANDE… que con una carta redactando mis agradecimientos se sentirán complacidos… Mi doctora al notarme tenso me puso en contacto con la psicóloga para reunirme y tratar de hablar de lo que me había sucedido… Estuve con ella casi una hora y me remarcó una serie de puntos que fueron importantísimos en esos momentos, llegando a una conclusión: tenía mi vaso de agua lleno y ese día fue la gota que colmó el vaso… el agradecer y algunas cosas que me tenían preocupado desde hacía tiempo y que pude compartir aclarándome las ideas… Después de hablar con ella, me derivaron a una visita con la psiquiatra, y una vez allí, no tuve ni fuerzas para poder hablar… había puesto todo mi empeño en expresar mis sentimientos hacia ellos a lo largo del día, que mi mente y cuerpo ya no daban para más… así que poco pude hablar con ella, pero en principio no necesité de ningún tratamiento para calmarme…
Por la tarde, de camino a casa, me sentía la mar de tranquilo, complacido, libre… no recuerdo otras veces haberme sentido así de bien… pero una vez en casa, alguien de la familia me esperaba, mi padre, estaba serio y me dijo unas palabras:
– Me ha llamado tu doctora… diciendo que habéis estado hablando y que les quieres agradecer lo que han hecho contigo…
– Si, se lo quiero agradecer a mi manera… ¿No puedo? le dije.
– Pues no tienes que agradecérselo, es su trabajo, y lo que han hecho contigo lo hacen con todo el mundo, que te crees ¿Que eres único?…
Así que estuvimos hablando un rato, padre e hijo, por algo que yo no entendía en esos momentos tensos, que no pudiera hacer algo para mi tan humano como es el dar un agradecimiento a quien se lo merece… solo quería eso en aquellos momentos de mi vida… pero comencé a sentirme débil, cansado, agotado… me era difícil hablar con coherencia, me confundía y ya no me veía capaz de seguir hablando… Me fui hacia mi habitación y una vez allí, me dio por recordar todo lo que había vivido durante ese día y de repente, algo pasó en mi interior… una cosa que jamás olvidaré… sentí miedo a que no sería capaz de agradecerles lo que hicieron por mi durante tanto tiempo… miedo a que no podría darles un agradecimiento digno como se merecían… miedo a que mi agradecimiento sería un fracaso… miedo, miedo, miedo… y ese fue el comienzo de una nueva e inesperada etapa emocional en mi vida, por que en esos momentos mi cuerpo se manifestó físicamente con unas molestias que no había sentido antes…
A partir de ese día, todo cambio… apenas dormía, sentía el corazón acelerado, mi cabeza no paraba de pensar en cosas, estaba muy tenso, agarrotado… estaba nervioso de estar nervioso… ¿Pero qué me estaba pasando? así estuve unos días y después de comentárselo a mi doctora me redirige de nuevo a la psiquiatra y después de varias visitas, fue valorando mis comentarios sobre los síntomas y molestias que estaba teniendo: insomnio, taquicardias, nervios, sudores, molestias en los ojos, fuertes dolores en lumbares, trasero y piernas agarrotadas, sensación de pies “ardiendo”… y me diagnosticó que estaba pasando por trastornos de ansiedad… ese fue el comienzo de un tratamiento farmacológico con antidepresivos y antipsicóticos.
Me fue haciendo un seguimiento y en una nueva visita, le dije que, gracias a la medicación, noté cierta mejoría en algunas cosas, pero le detallé lo máximo que pude las molestias que tenía, aunque estuviera quieto, sin moverme y que las sentía cuando me daba por pensar en cosas, hablando con personas, cuando sentía emociones… y sucedió esto:
– Lo que me estás diciendo parecen ser trastornos psicosomáticos… y en eso yo no te puedo ayudar…
– ¿Cómo? ¿Qué es eso? ¿No hay medicamentos que me puedan ayudar a estar como antes? le dije.
– Eso es algo que tendrás el resto de tu vida…
Me costó de creer lo que estaba escuchando… ¿Que esos momentos desagradables y puñeteros los tendría que aguantar el resto de mi vida? la sensación de angustia se apoderó de mi con creces… notaba cosas en mi cuerpo que no había sentido nunca… las molestias persistían y no podía hacer nada… no sabía que hacer ni a donde ir… continuamente pensaba que tenía que encontrar la manera de poner freno delante de esos momentos crispantes que no me dejaban tranquilo, me angustiaban y no le veía fin porque era un no parar, día tras día…
Pasó un tiempo y en una visita con mi psiquiatra, me siguió viendo muy angustiado y me dio lo que para mí fue un regalo que jamás olvidare… me pasó el contacto de una psicoterapeuta para que me pudiese tratar la angustia que tenía en aquellos momentos tan difíciles… Tatiana Silva Rubio, una gran mujer y excelente profesional, que a base de un largo periodo de mi asistencia a sus sesiones de psicoterapia, me hizo ver una luz y consiguió acompañarme por un camino para saber convivir y gestionar mis emociones, que en pocas palabras, no querer luchar contra ellas, sino vivir con ellas y amarlas para así encontrar un equilibrio y calma en mi intensidad emocional…
Hoy en día, sigo con una rutina de sesiones de psicoterapia, tratamiento terapéutico (Terapia energética, masajes neuro sedantes…), tratamiento con antidepresivos y antipsicóticos… así que… ¿En mi vida todo sigue igual? No, las cosas han cambiado… soy más paciente y estoy más tranquilo… he tenido que adaptarme a las útiles y necesarias emociones para procurar que no me impidan seguir mi camino para disfrutar de la vida… así que, aunque me cueste, intento tener las mínimas preocupaciones y responsabilidades… Pero aun habiendo tenido esta carga en mi vida, no me han impedido poder hacer las cosas que comparto en joansoy.com y que muchas me han hecho sentir muy emocionado como puedes ver en la única imagen que hay en esta página… no lo puedo evitar… sobre todo por las cosas que me hacen estar entre lágrimas… de ALEGRÍA!!!!!
Deseo que mi relato sirva como un medio de prevención y sepamos darle la importancia que se merece a nuestra salud emocional para procurar que no ocurran cosas como estas, porque lo que me ha pasado no se lo deseo a nadie… y que cada uno aprecie su vida, para que cada latido, tenga sentido… ❤️
#VIVAMIVIDA
joansoy
P. D.: Casi todo lo que has podido leer aquí lo escribí en una libreta hace más de 10 años… lo único es que no recordé donde la puse y ha pasado en el olvido durante todos estos años… pero hace poco encontré dicha libreta donde menos lo esperaba y por fin, después de mucho tiempo, lo he podido publicar y cumplir otro de mis sueños, el compartir este largo y emocional camino de mi nueva vida…

